Sumisión química: una asignatura pendiente en urgencias
Resumen
Denominamos sumisión química (SQ) a los actos criminales cometidos mediante la administración de una sustancia psicoactiva a una persona con la intención de afectar su comportamiento o su capacidad de toma de decisiones (SQ premeditada), y también a la utilización del estado de intoxicación de una persona después de haber consumido voluntariamente una substancia incapacitante para convertirla en víctima de un delito (SQ oportunista)1.
Aunque las primeras referencias en España son de principios de este siglo2,3,4, en los últimos años estamos asistiendo a un incremento de casos atendidos en los servicios de urgencias hospitalarias (SUH), con trascendencia social5 sobre todo cuando se vinculan con agresiones sexuales6. Esto ha dado lugar a la publicación en EMERGENCIAS en los últimos años, de diversos artículos que abordan esta problemática desde diferentes ópticas7.
Habitualmente se suele relacionar la SQ con las agresiones u otros delitos contra la libertad sexual, aunque los estudios epidemiológicos más recientes demuestran que están más relacionadas con otros delitos (robos, …), sobre todo las consultas al SUH cuando la víctima acude confusa y sin una constancia clara de delito 4,8,9.
En España existe un protocolo forense desde el año 202210, si bien su vigencia no evita una variabilidad asistencial en los SUH poco deseable, tal como se refleja en la encuesta del Grupo de Trabajo de Toxicología Clínica de SEMES (SEMES-Tox), dirigida a miembros de los SUH de España interesados en la toxicología clínica y referentes de ella en sus hospitales, realizada entre mayo y junio de 2025. A la misma respondieron 42 médicos de 13 CCAA, y destaca entre los resultados el desconocimiento de los profesionales sanitarios de la existencia de protocolos autonómicos vigentes (28%). Esto, que unido a las 6 autonomías que carecen de ellos (35%), ayudaría a entender que una tercera parte de los encuestados consideraran de forma totalmente errónea que no es necesario aplicar ningún protocolo asistencial específico en caso de no existir una evidencia de delito previa a la llegada del paciente al SUH que, como sabemos6,8, es la situación más habitual (obviando una máxima: drogar a alguien sin su consentimiento es ya un delito) y en la que su atención recae casi exclusivamente en los profesionales de urgencias.
La encuesta, además, ha detectado carencias importantes en aspectos fundamentales para una asistencia correcta en estos casos, como la inexistencia de circuitos establecidos para la confirmación analítica toxicológica (64,7%), las carencias técnicas para las determinaciones toxicológicas más fiables en la gran mayoría de laboratorios (88,7% no dispone de ellas), la falta de recursos humanos que idealmente deberían participar en esta primera asistencia (el 90% de los centros encuestados carecen de trabajador social, psicólogo clínico o intérprete en los turnos de noche o durante el fin de semana y festivos, que es precisamente cuando más habituales son estos casos), o la falta de circuitos definidos o de consultas de seguimiento para garantizar una continuidad asistencial tras la atención en el SUH, en el 57,5% (Tabla 1).
Todos estos resultados permiten dibujar un escenario nacional en el que prima la variabilidad, a pesar de que más de la mitad de las respuestas (52,3%) provienen de profesionales que ejercen en SUH de hospitales de referencia.
Para paliar estas carencias, SEMESTOX, en colaboración con la Fundación Española de Toxicología Clínica (FETOC), reunieron un grupo multidisciplinar de expertos en medicina de urgencias, pediatría, análisis clínicos, ginecología, medicina legal, farmacología, psicología clínica y peritos forenses, que redactaron el documento de consenso “Recomendaciones para la asistencia en servicios de urgencias hospitalarios de pacientes que consulten por sospecha de sumisión química,” disponible para su consulta online11. Los principales puntos asistenciales del documento se presentan en la Tabla 2.
Desde SEMESTOX consideramos que es fundamental la difusión de este documento entre los profesionales de urgencias y emergencias, ya que contiene información detallada para ayudar a que cada SUH pueda adaptarse a que los casos de SQ reciban una asistencia acorde a ley y, sobre todo, homogénea y pensada en las víctimas, nuestra razón de ser como profesionales sanitarios (Tabla 2). Queda mucho por hacer para que estas horribles situaciones no ocurran, pero también para que si se dan, la asistencia sanitaria no sea una experiencia igual de traumática.
Aunque las primeras referencias en España son de principios de este siglo2,3,4, en los últimos años estamos asistiendo a un incremento de casos atendidos en los servicios de urgencias hospitalarias (SUH), con trascendencia social5 sobre todo cuando se vinculan con agresiones sexuales6. Esto ha dado lugar a la publicación en EMERGENCIAS en los últimos años, de diversos artículos que abordan esta problemática desde diferentes ópticas7.
Habitualmente se suele relacionar la SQ con las agresiones u otros delitos contra la libertad sexual, aunque los estudios epidemiológicos más recientes demuestran que están más relacionadas con otros delitos (robos, …), sobre todo las consultas al SUH cuando la víctima acude confusa y sin una constancia clara de delito 4,8,9.
En España existe un protocolo forense desde el año 202210, si bien su vigencia no evita una variabilidad asistencial en los SUH poco deseable, tal como se refleja en la encuesta del Grupo de Trabajo de Toxicología Clínica de SEMES (SEMES-Tox), dirigida a miembros de los SUH de España interesados en la toxicología clínica y referentes de ella en sus hospitales, realizada entre mayo y junio de 2025. A la misma respondieron 42 médicos de 13 CCAA, y destaca entre los resultados el desconocimiento de los profesionales sanitarios de la existencia de protocolos autonómicos vigentes (28%). Esto, que unido a las 6 autonomías que carecen de ellos (35%), ayudaría a entender que una tercera parte de los encuestados consideraran de forma totalmente errónea que no es necesario aplicar ningún protocolo asistencial específico en caso de no existir una evidencia de delito previa a la llegada del paciente al SUH que, como sabemos6,8, es la situación más habitual (obviando una máxima: drogar a alguien sin su consentimiento es ya un delito) y en la que su atención recae casi exclusivamente en los profesionales de urgencias.
La encuesta, además, ha detectado carencias importantes en aspectos fundamentales para una asistencia correcta en estos casos, como la inexistencia de circuitos establecidos para la confirmación analítica toxicológica (64,7%), las carencias técnicas para las determinaciones toxicológicas más fiables en la gran mayoría de laboratorios (88,7% no dispone de ellas), la falta de recursos humanos que idealmente deberían participar en esta primera asistencia (el 90% de los centros encuestados carecen de trabajador social, psicólogo clínico o intérprete en los turnos de noche o durante el fin de semana y festivos, que es precisamente cuando más habituales son estos casos), o la falta de circuitos definidos o de consultas de seguimiento para garantizar una continuidad asistencial tras la atención en el SUH, en el 57,5% (Tabla 1).
Todos estos resultados permiten dibujar un escenario nacional en el que prima la variabilidad, a pesar de que más de la mitad de las respuestas (52,3%) provienen de profesionales que ejercen en SUH de hospitales de referencia.
Para paliar estas carencias, SEMESTOX, en colaboración con la Fundación Española de Toxicología Clínica (FETOC), reunieron un grupo multidisciplinar de expertos en medicina de urgencias, pediatría, análisis clínicos, ginecología, medicina legal, farmacología, psicología clínica y peritos forenses, que redactaron el documento de consenso “Recomendaciones para la asistencia en servicios de urgencias hospitalarios de pacientes que consulten por sospecha de sumisión química,” disponible para su consulta online11. Los principales puntos asistenciales del documento se presentan en la Tabla 2.
Desde SEMESTOX consideramos que es fundamental la difusión de este documento entre los profesionales de urgencias y emergencias, ya que contiene información detallada para ayudar a que cada SUH pueda adaptarse a que los casos de SQ reciban una asistencia acorde a ley y, sobre todo, homogénea y pensada en las víctimas, nuestra razón de ser como profesionales sanitarios (Tabla 2). Queda mucho por hacer para que estas horribles situaciones no ocurran, pero también para que si se dan, la asistencia sanitaria no sea una experiencia igual de traumática.
Palabras Clave
Sumision quimica, protocolos, delitos, servicios de urgencia